
Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0.
Este texto tiene el propósito de reflexionar en torno al papel de la autonomía curricular como un parteaguas para iniciar un proceso de resignificación del docente de Educación Primaria. Tomar decisiones acerca de qué y cómo trabajar dentro del aula para atender las necesidades de los alumnos no es nuevo, pero dejar en las manos del docente el trabajo de codiseño curricular, lo sitúa como líder del proceso educativo, porque se entiende que su labor influye en los otros. En este momento histórico, en el panorama educativo nacional con la puesta en marcha de la Nueva Escuela Mexicana, conviene profundizar en el intersticio que ofrece la autonomía curricular en donde el docente tiene un nuevo encuentro con el planteamiento curricular, se reconoce que no es una cuestión fácil de asimilar y que requiere de acompañamiento y seguimiento del trabajo que desarrolla el profesor en el aula. De no brindarse una propuesta sólida de formación inicial y continua a los docentes, se corre el riesgo de perder la oportunidad de formar líderes educativos, que acompañen el proceso de aprendizaje, en este sentido se entiende que falta mucho por hacer y que el camino para lograr la autonomía docente es largo.