El propósito de este estudio fue identificar la existencia de frecuencias de variables psicosociales que inciden en la conducta de habitantes de la calle, por lo que se utilizó como referencia cinco albergues de Panamá. Se trabajó con una muestra no probabilística intencional de 160 personas que fueron beneficiarios del Centro Juan Pablo II por medio de sus espacios de albergue. Se utilizó como instrumentos de recolección de datos: una entrevista estructurada, Mini-Examen Cognoscitivo (Lobo, 1999) y un Protocolo del Examen del Estado Mental. El tipo de estudio es descriptivo (observacional no intervencionista). El diseño de investigación fue no experimental y el método de análisis estadísticos utilizado fue el análisis de frecuencia. Los resultados arrojaron una alta prevalencia de consumo temprano de sustancias (ej. 26% inició alcohol entre 13-17 años), correlacionado negativamente con rendimiento cognitivo (r= -.42, p<.05). Déficits en salud mental: 27.5% presentó depresión, 24.4% ansiedad y solo 20% tenía diagnósticos registrados. Limitaciones socioeducativas: 83.2% de la muestra superaba los 40 años, con baja escolaridad (16.3% educación superior) y empleos precarios (33.8% en trabajos no calificados). Alteraciones en capacidad de juicio (15% gravemente perturbado) y estado de ánimo, asociadas a ludopatía (r=.38, p<.01) y detenciones policiales (r=.35, p<.05). Los resultados confirman la incidencia crítica de variables psicosociales (adicciones, salud mental, exclusión laboral) en la conducta de esta población. Se recomienda intervenciones integradas que combinen atención en salud mental, programas de desintoxicación y capacitación laboral.