Se hizo un estudio cualitativo para estimar un índice de riesgo de ciguatera (CRI) para el Caribe de Panamá. Para la determinación de las zonas de riesgo se utilizaron dos de los cuadrantes definidos en la base de datos HAEDAT de la UNESCO. Se examinaron los registros documentales sobre la ocurrencia de floraciones. Algunos de estos registros provinieron de publicaciones en revistas indexadas mientras que otros, de información almacenada en informes técnicos de instituciones relacionadas con la protección y administración del ambiente costero. En algunos casos se examinaron muestras provenientes del Caribe de Panamá, así como también tesis sobre el tema. Los criterios y las respectivas ponderaciones fueron los propuestos por el grupo de trabajo ANCA-IOCARIBE para cada uno de los países de la región ANCA (Algas Nocivas del Caribe y Zonas Adyacentes) en la reunión del grupo en la ciudad de Panamá en agosto de 2018. Estos criterios fueron adaptados al tema de la ciguatera. Los puntajes se asignaron sobre la base del criterio de expertos sobre el tema y el análisis de la evidencia disponible utilizando una variante del método Delphi (2024). Los resultados CRI muestran un gradiente espacial de riesgo coherente con los determinantes ecológicos y antrópicos que sustentan la ciguatera. En el Caribe de Panamá, el tramo comprendido entre Cabo Tiburón y el Canal de Panamá presentó el riesgo más alto de Ciguatera (CRI = 2.90) mientras que en el Caribe oeste el riesgo es menor (2.65). Este patrón es plenamente coherente con la endemicidad caribeña y la configuración del Pacífico Oriental Tropical. Los determinantes que incrementan el riesgo en el Caribe son la cobertura de sustratos bentónicos, la disponibilidad de vectores y la existencia de patrones de circulación retentivos, reforzados por presiones antrópicas.