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La hipertensión pulmonar persistente del recién nacido representa una alteración grave al momento del nacimiento en la cual no se da una adecuada transición del sistema circulatorio fetal al neonatal. Se asocia a una amplia variedad de causas que afectan directa o indirectamente al sistema vascular pulmonar. Dentro de las manifestaciones clínicas, predominan los signos de dificultad respiratoria como aleteo nasal, taquipnea, retracciones intercostales, cianosis, entre otros. El diagnóstico se basa en la historia clínica, examen físico, la saturación de oxígeno pre y posductal, la gasometría arterial, la radiografía de tórax y la ecocardiografía. El diagnóstico diferencial incluye las cardiopatías congénitas cianógenas y las enfermedades del parénquima pulmonar sin hipertensión pulmonar. El tratamiento tiene como objetivo la optimización de la oxigenación y la disminución de la resistencia vascular pulmonar por medio de vasodilatadores, oxigenoterapia, entre otros. El pronóstico depende de las afecciones subyacentes y de las intervenciones terapéuticas.