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La acelerada y a menudo caótica expansión urbana en las zonas costeras de Panamá ha generado una presión sin precedentes sobre los ecosistemas litorales, resultando en la degradación sistemática de manglares, humedales y zonas de amortiguamiento crítico. Este fenómeno no solo compromete la biodiversidad local, sino que reduce drásticamente la resiliencia de los asentamientos humanos frente a eventos hidrometeorológicos extremos. El presente artículo aborda la carencia de modelos operativos de planificación mediante la propuesta de un marco de simulación avanzada basado en la Dinámica de Sistemas y la Simulación de Eventos Discretos (DES). El objetivo central es proporcionar a los tomadores de decisiones una plataforma técnica que permita evaluar, de manera anticipada, las consecuencias ambientales de diferentes trayectorias de crecimiento urbano y la efectividad de políticas de mitigación. La metodología propuesta integra datos geoespaciales y variables socioeconómicas para modelar el cambio de uso de suelo bajo condiciones de incertidumbre. Se analizan tres estrategias fundamentales: la zonificación restrictiva de alta fidelidad, la implementación de infraestructuras verdes multifuncionales y el establecimiento de corredores de conectividad ecológica. Los resultados de la simulación conceptual indican que una estrategia híbrida, que combine la protección estricta de núcleos ecológicos con franjas de amortiguamiento urbano sensible al agua, es la única capaz de mantener un Índice de Calidad Ambiental (ICA) superior al 90% en un horizonte de 20 años. Se concluye que el tránsito hacia una gestión urbana proactiva y basada en evidencia científica es imperativo para garantizar la sostenibilidad de las costas panameñas.